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CONSEJOS
PARA LA UTILIZACIÓN DE LA NUTRICIÓN ORTOMOLECULAR
1.
Los complementos nutricionales multivitamínico/minerales
y ácidos grasos esenciales, son recomendables tomarlos
en las comidas para favorecer una integración enzimática
máxima y por tanto una mejor asimilación.
2.
La vitamina C es mejor tomarla fuera de las comidas, con
el fin de no interferir en el proceso digestivo.
3.
Las enzimas digestivas son recomendables tomarlas 15
minutos antes de las comidas, a fin de favorecer La
transformación de los alimentos.
4.
Los suplementos probióticos son recomendables tomarlos
antes de las comidas para su óptima utilización.
5.
Los aminoácidos son aconsejables ingerirlos fuera de las
comidas, con agua o zumo, evitando la leche o proteínas,
a fin de evitar la competitividad entre ellos y por
tanto su actividad selectiva.
6.
Los complejos herbarios son recomendables tomarlos ½
hora antes de las comidas o fuera de ellas para la mejor
utilización de sus principios activos.
7.
Los complementos nutricionales contribuyen y garantizan
en muchos casos una nutrición óptima, pero en ningún
caso pueden sustituir una alimentación saludable.
8.
Salvo algunas excepciones como las vitaminas
liposolubles A, D y K, el resto de las vitaminas no
presentan ningún riesgo de toxicidad para nuestro
organismo, aún en dosis muy superiores a las del CDR
(cantidad diaria recomendada). Los complementos
nutricionales no son medicamentos y tienen como objetivo
conseguir un equilibrio bioquímico en nuestro organismo,
condición indispensable para obtener una salud integral.
9.
La dosis de los suplementos nutricionales será ajustada
por consejo o determinación profesional, ya que la
dosis dependerá del estado e idiosincrasia del individuo
en cuestión. No obstante, puede servir como consejo
práctico general el método de suplementación
progresivo, es decir, ir incrementando la dosis
progresivamente hasta ajustarla.
LA NUTRICIÓN
ORTOMOLECULAR O TRATAMIENTO BIOQUÍMICO
La Nutrición Ortomolecular o tratamiento bioquímico es el
restablecimiento de la salud a través de las correcciones
bioquímicas patológicas que aparecen detrás de toda
enfermedad.
“Nutrición Ortomolecular significa conservar una salud
óptima y tratar las enfermedades variando las
concentraciones de las sustancias que están presentes en el
organismo y que son necesarias para una buena salud”.
Así es como introdujo y acuñó Linus Pauling, -premio
novel de química y de la paz en los años 1954 y 1963
respectivamente- un revolucionario concepto de la NUTRICIÓN
ORTOMOLECULAR conocido en los EE.UU. desde hace más de tres
décadas.
El tratamiento bioquímico trata las enfermedades con
nutrientes naturales, no con medicamentos, sustancias
naturales que forman parte de nuestro organismo, del
torrente vital que nutre cada órgano, sistema y célula que
conforman nuestro ser.
Por lo tanto no hay nada extraño en la nutrición
ortomolecular. A través de: las vitaminas, aminoácidos,
minerales, oligoelementos, enzimas, ácidos grasos y
fitonutrientes, seremos capaces de restablecer el equilibrio
bioquímico, requisito imprescindible para la salud integral.
Nutrición Ortomolecular significa molécula correcta o
elemento nutritivo esencial, tomado en la dosis óptima, en
el momento adecuado y de la forma adecuada. La ciencia de la
nutrición ortomolecular, nos enseña a restablecer la salud
del enfermo ajustando la dieta y los nutrientes a la
“individualidad bioquímica” de cada sujeto. Lo más
importante es prevenir, aumentar las defensas naturales
innatas en cada organismo, y restablecer el desequilibrio
del organismo enfermo a fin de alcanzar una salud completa.
Ya que en toda pre-enfermedad existen alteraciones en el
medio celular debemos restableces el equilibrio con
moléculas naturales como medida preventiva. La pre-enfermedad
nos alerta a través de múltiples síntomas reveladores,
aportando datos muy interesantes para el buen profesional de
la salud.
Cuando aparecen estos primeros síntomas, es el momento de
actuar para evitar problemas mayores. Algunos de los
síntomas más sobresalientes que manifiestan antibienestar
son:
Cambios de humos, crisis de hipoglucemia, síndrome de fatiga
crónica, migrañas, jaquecas, insomnio, astenias generales,
ansiedad, angustia, depresión, obesidad, delgadez excesiva,
úlceras, diarreas, nerviosismo, dolores artrósicos,
artritis, celulitis rebelde, pérdida de memoria,
estreñimiento, mala circulación, piernas pesadas, varices,
hemorroides, eczemas, colesterol, mal estado de las uñas,
cabello y piel, herpes labial o sexual, transpiración
excesiva, mala visión nocturna, alergias, cándidas, etc…
Los complejos ortomoleculares “bien empleados” no
producen ningún efecto negativo, ni dependencia terapéutica
alguna, sino que restablecen las alteraciones del enfermo a
través de un reequilibrio químico.
DOSIS ÓPTIMA, TERAPÉUTICA U
ORTOMOLECULAR
La
cantidad de aporte de nutrientes es diez o más veces
superior a la dosis diaria recomendada ¿por qué?, hay
múltiples razones, algunas de ellas son:
-
Para
corregir una deficiencia nutricional.
-
Para
suplementar y ayudar a determinadas personas a cubrir un
requerimiento extra de uno o varios nutrientes
específicos.
-
Conseguir una nutrición óptima de acuerdo con los
estudios científicos más recientes realizados en
nutrición clínica y salud.
-
Estimular la energía vital innata en el organismo para
favorecer la eliminación o drenaje de sustancias
tóxicas, venenos o microorganismos patógenos.
-
Regular todas las funciones biológicas que comprometen
un perfecto estado de salud física y psíquica.
La
dosificación ortomolecular tiene por objeto alcanzar un
estado de nutrición óptima, y la dosis estará aconsejada en
función de la individualidad bioquímica del sujeto además de
otros factores o estados particulares. Algunos de estos
son:
1.
La
eficiencia de la digestión, absorción y utilización de los
alimentos.
2.
La
individualidad bioquímica personal.
3.
La
edad.
4.
El
sexo.
5.
Estado fisiológico: gestación, lactancia, adolescencia,
etc..
6.
Estrés psicológico o emocional.
7.
Actividad física y psíquica.
8.
Herencia genética.
9.
Deficiencia de nutrientes en la tierra y por tanto en los
alimentos.
10.
consumo de productos refinados: azúcar, harinas refinadas,
“comida basura”, conservas; así como la forma de cocinar.
11.
Exposición diaria a contaminantes ambientales y laborales.
12.
Toxemia corporal por: consumo prolongado de fármacos,
inhalación y absorción de sustancias químicas nocivas como:
metales pesados, aditivos, conservantes, aromatizantes
alimentarios, cosméticos, productos industriales, “aguas
potables”, etc..
13.
Tabaco, alcohol, café, té y otras drogas perjudiciales.
Existe una diferencia clara
la
CDR (cantidad diaria recomendada) y la dosis de NO
(nutrición óptima u ortomolecular), preconizadas por muchos
investigadores y nutricionistas entre los que destacan
Pauling y Williams. La CDR determina justamente la cantidad
mínima de nutrientes que permite no enfermar en condiciones
“normales”; pero esta noción ha sido criticada por Pauling y
otros muchos científicos porque no responde ni mucho menos a
una nutrición óptima ni contempla algunos factores
importantes enumerados anteriormente.
En 1974,
Williams Proxmire, senador del estado norteamericano de
Wisconsin, escribía en la revista Let’s Live “Las
raciones diarias definidas por la CDR no constituyen en el
mejor de los casos más que una ración “recomendada” sobre la
base de unas normas antediluvianas destinadas a la
prevención de terribles enfermedades. En el peor de los
casos, son el producto de conflictos de intereses y de
puntos de vista egoístas de ciertos sectores de la
industria alimentaria. Nunca se establecen en dosis que
aseguren una salud y una nutrición óptima”. Pauling
refiere que no existe ninguna razón para que la CDR sea
idéntica en cada sujeto, cuya especificidad genética tiene,
naturalmente, como consecuencia inmediata, una
individualidad bioquímica, biológica, fisiológica y
psicológica.
RAZONES POR LAS QUE DEBEMOS EMPLEAR LA NUTRICIÓN
ORTOMOLECULAR
Según
numerosos estudios realizados a gran escala en E.E.U.U. y
Europa, como el Hanes 1 y SU.VI.MAX, se desvela que el 80%
de la población sufren serias deficiencias de los
principales nutrientes para mantener una salud óptima, esta
situación de subcarencia puede desembocar en enfermedades
más o menos graves que a la larga pueden generar otras más
graves, incluso irreversibles. Son muchos los factores que
justifican una suplementación nutricional para alcanzar
niveles óptimos de nutrientes como por ej.:
1.
Deficiencia de nutrientes en la tierra y por tanto en los
alimentos.
2.
Industrialización, refinamiento y almacenamiento de los
alimentos. Consumo excesivo de agentes queladores y
destructores de nutrientes como conservantes, aditivos,
colorantes, aromatizantes etc.
3.
Pérdida de nutrientes por consumo excesivo de alimentos
enlatados, congelados y mal cocinados.
4.
Mala educación gastronómica (a menudo incorrectas
combinaciones alimentarias, exceso de alimentos fritos,
refinados e indebidamente cocinados).
5.
Una insuficiencia enzimática por no proveerse de alimentos
frescos y crudos, puede degenerar en problemas claros de
digestión, absorción y disponibilidad de los alimentos.
6.
La
individualidad bioquímica es un factor que no se tiene en
cuenta y sin embargo de importancia capital, según investigó
el Dr. Willians.
7.
Otros factores como: la
edad, sexo, estado fisiológico, estrés, contaminación
exógena, consumo de algunos medicamentos, etc., pueden
favorecer el desarrollo de diferentes enfermedades.
8.
Son claras las evidencias que demuestran que una dieta
“equilibrada” no suple las dosis necesarias de nutrientes
para optimizar nuestra salud, de ahí la importancia de
aportar diariamente un complemento adicional.
9.
Si
cada célula de nuestro organismo, bioquímicamente
individual, recibe los elementos nutritivos óptimos para su
correcto funcionamiento biológico, el medio interno estará
en condiciones favorables para controlar la aparición de
enfermedades infecciosas, degenerativas y de otra etiología
que no deriven de un factor genético.
La
nutrición ortomolecular como se le llama a la suplementación
nutricional terapéutica es por tanto la punta de lanza en la
lucha de la enfermedad y su prevención en este nuevo
milenio.
Esta información no pretende
sustituir ningún tratamiento ni inducir a la auto
prescripción.
Consulte a su médico o especialista.
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